Maljut Israel – Rectificación del Estado de Israel

Maljut Israel – Rectificación del Estado de Israel

Declaración sobre las próximas elecciones en Israel, del rabino Itzjak Ginsburgh

¿Quiénes pueden cambiar la realidad política y social de la nación? Una respuesta para el pueblo judío y para todos aquellos que se quieren unir a nosotros aquí o en sus propios países.

En medio de todas las actividades previas a las elecciones, cuando las motivaciones de intereses personales son enmascaradas por consignas ideológicas, ahora es un buen momento para aclarar el punto de vista de la Dimensión Interior de la Torá, al recordar el tipo de liderazgo positivo que el pueblo judío se merece verdaderamente, y al hacerlo, obtener conocimientos sobre la situación política actual.
Partidos Sectoriales y Partidos Nacionales

El mapa político actual en Israel se caracteriza por una división en dos tipos principales de partidos políticos:

Partidos "sectoriales", que se ocupan de un segmento particular de la sociedad (las clases medias, los nuevos inmigrantes, los sefardíes, los jaredim o los colonos, etc.), y
Partidos "nacionales" que están presuntamente dedicados a la población en general.

Aunque podríamos esperar que esos partidos que pretenden ser "nacionales" se basen en una plataforma ideológica clara, mientras que los partidos sectoriales se ocupen específicamente de los requisitos específicos de su sector, sorprendentemente, encontramos que sucede todo lo contrario. Los partidos que se identifican claramente con un sistema de valores particular son vistos como auto-distintivos y sectoriales, mientras que los partidos que pretende ser nacionales ocultan su ideología y se jactan de una gama relativamente amplia de opiniones, haciendo alarde de sus célebres miembros. Un buen ejemplo de este fenómeno es el partido La Casa Judía, Habait HaIehudí, que está tratando de metamorfosearse de un partido sectorial en un partido de liderazgo nacional, al ocultar su religión e incluso su identidad judía. Los que se oponen a ese proceso reclaman que el impulso de expansión y el logro del liderazgo nacional, no justifican el costo de renunciar a su identidad ideológica.

Temer sólo a Dios y Amar a Todo Judío

Desde una perspectiva jasídica, podemos analizar esta tendencia política mediante la comparación con los dos atributos principales del corazón: el amor y el temor. Preservar inflexiblemente una ideología clara se puede ver como un aspecto del temor, o incluso el miedo, un temor a perder las premisas básicas con las que uno se identifica. Los partidos jaredíes, como su nombre lo indica (en hebreo significa temeroso de Dios), están basados en el temor y el cuidado de la tradición. Por lo general se ocupan de salvaguardar la pureza de su propio campamento, y el hecho de que eviten asumir la responsabilidad directa en temas que involucran a la población en general, como la seguridad, la economía y las relaciones exteriores, refuerza su imagen inspirada por el temor.

En contraste, la expansión y la indiscriminación puede ser conectado con la identificación amorosa con el público en general, con sus diferentes formas y matices. De hecho, el atributo de amor tiende a extender una mano amorosa a todos y a abarcar indiscriminadamente a todo lo que pueda, mientras que el temor clasifica minuciosamente cada detalle, resultando en tensión y retirada.

La regla principal aquí debe ser que el amor y el temor deben estar inter incluidos. Las últimas palabras del padre del Baal Shem Tov a su hijo fueron: "Srulik, no temas a nada, excepto Dios, y ama a cada judío." La voluntad y testamento que recibió de su padre ha guiado a este gran líder jasídico a lo largo de su vida, y que debería ser una luz que nos guíe a nosotros también. El temor provoca tensión positiva y el enfoque directo en que lo único que guía al individuo es el temor a Dios y el compromiso total con Su voluntad (como dice la Torá), sin temer absolutamente a nada más, sin tener en cuenta qué van a dicen de mí o si mis propios intereses son propensos a ser perjudicados por aferrarme a mis principios. Por el contrario, el amor se expande hacia el exterior para amar a cada judío (y como resultado, a todas las personas y a todas las creaciones de Dios).

Baalei Teshuvá – Llevando la Teshuvá a la Palestra Pública

Traducir esto a la situación política actual en Israel, es que sería mejor si el equilibrio entre el amor y el temor pueda ser expresado a través de un pacto entre todos los partidos políticos temerosos de Dios. Esto debería crear un partido que por definición es jaredí, pero que carezca de una sectorización en su estructura (es decir, sin una discriminación cultural y sectorial), cuyo temor al Cielo no los se aparta del público en general, sino que los compromete a asumir la responsabilidad y ocuparse de las cuestiones más amplias del liderazgo público por su amor por todos los judíos.

Los que deben desempeñar el papel principal en este contexto son los baalei teshuvá. Su amor y temor a Dios les causó que se desviaran del sector donde crecieron y transformarse como individuos. Puesto que no se nutrieron desde la infancia en el invernadero de ninguna facción religiosa/ultra-religiosa, no se identifican necesariamente con ellos sectorialmente, y también conservan cierta afinidad con el resto de la población del país. Por ejemplo, para alguien que fue educado para comprometerse con la nación -que es básicamente un rasgo positivo- puede resultar difícil limitarse a la filosofía sectorial restringida a la que se han unido (y cualquier intento de hacerlo probablemente le cause una gran frustración).

Invitamos a los que han sufrido un proceso de reevaluación de su ideología y transformado valientemente su vida privada comprometiéndose con sus nuevas creencias, a llegar a las conclusiones necesarias acerca de la vida pública del pueblo judío. Ellos son los más apropiados para liderar, uniéndose a todos aquellos que temen a Dios, un proceso de teshuvá pública.

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