jue. Sep 19th, 2019

Cabalá: Un Sistema de Correspondencias

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Después de presentar su modelo de «las tres cabalot», rabi Isaac prosiguió sugiriendo que esas tres etapas se corresponden en si mismas, con tres conceptos básicos y recurrentes que encontramos en la obra seminal de la filosofía jasídica, Likutei Amarim de rabi Shneur Zalman de Liadi, conocida también como el Tania. Estos tres conceptos son hishtalshelut (evolución), hitlavshut (investirse) y hashraá (omnipresencia).

Antes de explicar estos términos y su correspondencia con las tres cabalot, podría sernos beneficioso entender el significado que tiene en cabalá, la formulación de modelos comparativos de estructura jerárquica, tal como el que nos presenta rabi Isaac.

De hecho, esto puede ser llevado a cabo indagando en el significado de la misma palabra cabalá. Cabalá es interpretado en general como «recepción», como se hace evidente de su raíz en hebreo c-b-l (cuf beit lamed). El término cabalá, fue acuñado en la edad media, y se eligió presumiblemente, como descriptiva del proceso por el cual la sabiduría secreta de la Torá fue transmitida oralmente en el curso de la historia, cada generación de estudiantes «recibiendo» la tradición en forma renovada por parte de sus maestros.

Sin embargo, se puede derivar un significado adicional de la asociación entre la palabra cabalá, y la primera aparición de su raíz, c-b-l, en la Torá. En Éxodo (26:5, 36:12), la raíz c-b-l (en la palabra macbilot) implica un estado de «correspondencia» más que de «recepción». Aquí es utilizado para describir las «argollas correspondientes» que, cuando se enganchaban unas con las otras, unían las dos mitades de la cobertura del Tabernáculo.

¿Cómo fue que la raíz gramatical «correspondencia» pasó a denotar luego el acto de «recibir»? El mensaje implícito es que para recibir en forma completa algo esencial, tiene que haber primero una calibración apropiada o «correspondencia», entre el dador y el receptor, de lo contrario lo que se está transmitiendo no es la esencia, sino elementos tangenciales. Una apropiada correspondencia, es lo que permite al receptor, asimilar en forma plena la esencia del dador, en el sentido implicado por la expresión bíblica panim b’fanim («cara a cara»), que describe la «correspondencia» entre Di-s e Israel en la época de la entrega de la Torá.

Aunque la expresión panim b’fanim es traducida generalmente como «cara a cara», en sentido literal se lee «cara en la cara», esto sugiere que panim se puede entender en su sentido alternativo de «interior» implicando la asimilación de la Esencia de Di-s («interior») dentro del alma del pueblo de Israel. De aquí que la primera palabra de los Diez Mandamientos, Anoji («Yo soy»), es interpretada en su origen, como el acrónimo de: ana nafshi quetavit iehavit, «Yo he escrito y entregado Mi Esencia».

En conclusión, vemos que la palabra cabalá implica una capacidad para establecer correspondencias apropiadas. Por esta razón, gran parte del discurso cabalístico se interesa por las correspondencias y paralelismos implícitos dentro de la Creación. Este modo de discurso, guía en forma constructiva y disciplina el propio coaj hamedamé, el «poder asociativo» de la conciencia, responsable de intuir conecciones escondidas dentro de la realidad.

Este poder innato tiene la tendencia, si se deja descontrolado, de invitar a fantasías y otras imaginaciones distorsionadas, dirigidas sólamente a gratificar los propios sentidos y el ego. Esto es identificado en el pensamiento jasídico, como la raíz psicológica de la inclinación del hombre al mal. El estudio de la cabalá ayuda a rectificar este poder, guiándolo en la dirección de las asociaciones positivas, las que expresan la armonía dentro de la Creación, y eventualmente hasta un nivel más elevado, unirse con su Divina unidad y unicidad.

Estamos ahora mejor preparados para apreciar la obra de rabi Isaac y otros maestros jasídicos, que exponen sus ideas a través del uso de modelos paralelos. Es importante comprender, que cuando uno trata de articular correspondencias, hay marcos de referencia concientes e inconcientes que nos guían en el proceso.

La Torá misma nos provee de los prototipos necesarios para ordenar conceptualmente nuestra realidad. Estos modelos difieren de acuerdo con el número de niveles de correspondencia que uno está interesado en articular. Por ejemplo, puede uno querer expresar cuatro niveles de correspondencia, el clásico marco de referencia en cabalá es el inefable Nombre de Di-s de cuatro letras (Hava); diez niveles, siempre se refieren a las diez emanaciones Divinas (sefirot) dentro de la Creación; trece niveles, con los trece atributos de misericordia Divina, etc.. (La importancia de tales modelos como herramientas educacionales está insinuada en la Agadá de Pesaj, el motivador esencial del judío, que concluye con una canción titulada «¿Quién sabe uno?» (ejad mi iodea), delineando en forma de verso, trece modelos de correspondencia, clasificados desde un Di-s hasta los trece atributos de misericordia.)

Sugiriendo una correspondencia entre las «tres cabalot» y los siguientes conceptos del Tania, rabi Isaac aspira a transplantar la esencia del primer modelo en el segundo, enriqueciéndolo y dando nacimiento a un nuevo y profundo entendimiento.

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  • 19th of Elul, 5779 septiembre 19, 2019

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