vie. Dic 6th, 2019

El Proceso de Tres Etapas para Elevar las Vestimentas del Alma

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Cabala y Ciencia

Ciencias de la Comunicación – Sefirá de Iesod

La Telepatía
El Poder del Pensamiento

Cedido gentilmente por el Prof. Eliezer Zeiger, Director de

Torah Science Fundationwww.torahscience.org

Basado en un discurso del rabino Itzjak Ginsburgh shlita


El objetivo general que se persigue al purificar las vestimentas del alma es llegar a la purificación de las vestimentas del pensamiento. Nuestras plegarias, si son sinceras de verdad, tienen el poder de elevar las vestimentas del alma y las palabras correspondientes, de vestir las elevadas revelaciones del alma con pureza.

La elevación de las palabras del alma se consigue elevando primero el pensamiento para vestir las emociones puras. Entonces el habla asciende al lugar donde estaba previamente el pensamiento y entonces se puede hablar con los pensamientos telepáticamente.

Las vestimentas se elevan en santidad a través de un proceso que consta de tres etapas. El santo Baal Shem Tov, fundador del movimiento jasídico, enseñó que todo proceso espiritual consta de tres etapas: hajnaá, havdalá y hamtaká, que significan «sumisión», «separación» y «dulcificación». En nuestro caso, estas tres etapas corresponden a jashmal. Para adecuarse a estas tres etapas, jashmal se convierte en jash-mal-mal. De esta manera, atrae la unicidad de jashmal desde el punto en que brilla en el mundo de Atzilut, donde existe la paradoja de que el silencio transmite comunicación a los mundos inferiores, donde aparece como «a veces en silencio, a veces hablando». Esto se consigue con el agregado de la etapa intermedia que conecta jash con mal. Esta segunda etapa también se llama mal, derivada de la misma raíz que la palabra milá, «circuncisión».

La primera etapa de hajnaá (jash) tiene lugar antes de que el pensamiento se eleve para investir las emociones, y consiste en la purificación de los pensamientos para prepararlos para el ascenso. Esta es la etapa de la espera y la preparación para rezar, para limpiar el pensamiento. Una manera de conseguir esta limpieza es relatar historias de personas justas, como aprendemos del versículo que se refiere al profeta Elishá: «Por favor, cuéntame las grandiosas acciones que realizó Elishá» (3).

Esto nos lleva a un estado de gadlut mojin, «pensamiento amplio, maduro» y nos entrena para distinguir entre los actos de un tzadik y los que realiza un hechicero, iguales en apariencia. Un ejemplo de acciones aparentemente similares mencionadas en la literatura jasídica es la capacidad del justo Pinjás de flotar en el aire y la similar habilidad que poseía el perverso Bilam. Sólo alguien que purificó su pensamiento a través de la hajnaá es capaz de distinguir entre los dos.

Otra forma de conseguir silenciar los «ruidos» interiores, la primera etapa de jash o hajnaá, es escuchar música jasídica profunda, que purifica los pensamientos y lleva a un estado de paz interior, por la comprensión de que todo lo que hace Di-s es para bien, un estado de alegre optimismo y fe ciega.

Una persona en tal estado de paz interior esta conciente de que todo lo que pasa es «una causa» de un efecto dentro del plan Divino, y que cada causa es una manifestación de Di-s Mismo.

Luego de la primera etapa, se adquiere la capacidad de recibir pensamientos transmitidos por otros, como en la historia de Iov, en la cual sus amigos simplemente recibieron los sentimientos que aquel les transmitió.

Esta etapa precede al ascenso del pensamiento para investir las emociones. Cuando se llega a este estado, los pensamientos ya han sido purificados a tal grado que se han vuelto un recipiente para recibir las transmisiones que llegan hasta él.

La siguiente historia ilustra esta habilidad.

… …Rabi Pinjas de Koritz le escribió una carta al Maguid de Mezeritch  agradeciéndole por haber pensado en él. Esto sucedió el año siguiente al de la desaparición del Baal Shem Tov, después de que el Maguid hubo aceptado el liderazgo del movimiento jasídico, explicitando exactamente el momento en que había ocurrido en que había una gran distancia entre los dos. Rabi Pinjás le escribió que los pensamientos del Maguid hacia él fortalecían su servicio a Di-s.

Vemos en esta historia cómo siente un tzadik cuando otros piensan en él. Esto es verdadero dibuk javerim, apego al compañero o «compañerismo», algo común entre los discípulos del Baal Shem Tov, de quienes aprendimos explícitamente que eran capaces de sentir cuándo uno pensaba desde lejos en el otro.

La segunda etapa, havdalá, mal o «separación», consiste en el bitul haiesh. «anulación del ser» o bitul haaní, «anulación del yo» o auto anulación. Habiendo alcanzado un estado de paz interior y fe total en Di-s, la persona debe restituir todo a Di-s, como está dicho: «DadLe lo que es de Él, porque tú y lo que posees es de El», y como fue cantado por el rey David: «Porque todo es de Ti y de Tu mano te hemos dado».

En esta etapa la persona siente que no tiene nada, que ni siquiera es un emisario, que todo lo que hace es sólo Di-s actuando a través suyo y que en realidad él mismo no hace nada; es simplemente un «ayudante insignificante».

Este es el servicio de «separación» en el alma que tiene el poder de permitir el ascenso del pensamiento para investir las emociones. Al completar esta etapa se puede sentir y revelar el amor que incluye el temor del judío a Di-s, que había estado oculto en el alma. Entonces, el habla sube al lugar del pensamiento y ahora se puede hablar a través de los pensamientos.

continuación

Una vez alcanzada esta etapa de bitul haiesh, la persona es capaz de comunicarse a través del pensamiento. Otra historia podrá ilustrar mejor este punto:

En Rusia, los poderes gobernantes querían invocar ciertas leyes concernientes a la educación judía, que estaban en contra del jasidismo y del judaísmo en general.

El tercer Rebe de Jabad, el Tzemaj Tzedek, fue llamado a la corte para representar al jasidismo y Rabí Itzjak de Volozhin para representar a la corriente Lituana del judaísmo.

En cierta etapa del proceso se volvió necesario que el Tzemaj Tzedek «plante» en la mente de Rabí Itzjak la respuesta que debería dar a los jueces.

Rabí Itzjak recibió el pensamiento e inmediatamente respondió de acuerdo con él. La respuesta fue satisfactoria y las leyes no fueron aplicadas.

Más tarde, Rabí Itzjak vino al Tzemaj Tzedek y le agradeció fervorosamente por la respuesta que le había transmitido.

De esta historia podemos aprender que estos grandes tzadikim eran capaces de transmitir pensamientos y recibirlos.

Luego del ascenso del pensamiento hasta el lugar de las emociones, con la conclusión de la etapa de havdaláh, «separación», viene la tercera etapa, hamtakáh, «dulcificación», el segundo mal de jashmal, por medio del cual se logra el ascenso del pensamiento hasta el intelecto puro.

El poder de este segundo ascenso es el de actuar sobre la realidad, no simplemente sembrar pensamientos o hablar por medio de la mente, sino producir cambios reales en la realidad por el poder del pensamiento.

Esto se logra cuando las vestimentas de la acción están a nivel del intelecto puro, permitiéndole a la persona llevar a cabo innovaciones en la naturaleza, produciendo milagros que pueden parecer naturales o que llegan a cambiar por completo las leyes de la naturaleza.

(Debe notarse que sólo se eleva la dimensión interior de las vestimentas, mientras que la dimensión externa permanece en su lugar.)

Para que el pensamiento invista al intelecto puro, cambiando el vector fuerza de su luz de manera tal que de iluminar internamente pase a iluminar hacia afuera, se debe lograr una forma aún más elevada de auto anulación, llamada bitul bimetziut, «anulación de la realidad».

Esto es un sentido absoluto de daat elión, conocimiento supremo, en donde los mundos superiores son verdaderamente «algo» mientras que la realidad ordinaria es «nada».

Este es un paso más allá del concepto jasídico de que el mundo fue creado iesh meain, «algo de la nada», e involucra la comprensión de que la realidad es absolutamente insignificante desde el punto de vista de Di-s, siendo El la única realidad verdadera.

Tomar semejante luz colosal y dirigirla hacia fuera es completamente paradoxal, de momento que en este estado lo exterior ha sido completamente anulado. Sin embargo esto es lo más maravilloso de todo, que la Torá y las mitzvot fueron entregadas con el objetivo de esta innovación: proyectar hacia el exterior la luz de daat elión, que en si mismo sólo puede iluminar dentro de suyo y no tiene capacidad de iluminar hacia el exterior, porque lo exterior está completamente anulado y vacío y no tiene forma de elevarse hasta Di-s.

Traer esta luz a la realidad ordinaria es lo que se denomina mitzvá, que puede verse como un derivado de la misma raíz de tzavta, «unión».

La siguiente parábola jasídica trae luz sobre esta idea, de cómo un ser humano puede siquiera aspirar a conectarse con Di-s:

Había una vez un hombre muy sabio y una persona muy simple; entre ellos  no podía haber comunicación en absoluto, ya que el hombre sabio estaba ocupado con sus propósitos intelectuales mientras que el hombre simple no poseía semejante entendimiento intelectual. No sentían ninguna conexión uno por el otro hasta que un día el hombre sabio requirió asistencia física del hombre simple. Sólo entonces se estableció un conexión entre los dos.

Esto está de acuerdo con el principio que especifica: «servir [a eruditos de la Torá] es más grande que estudiar [la Torá]». Al ayudar a los sabios de la Torá uno puede llegar a un lugar que otros no son capaces de  alcanzar, incluso si estudiaran otros cuarenta años.

Esta es otra particularidad que puede ser aprendida del profeta Elishá, quien sirvió a Eliáh, ameritando mayores poderes que los de su maestro.

Hay una sola frase en toda la Torá donde la palabra tzav aparece como un sustantivo: “tzav letzav, kav lakav, zeer sham, zeer sham”. Una explicación de tzav letzav, (un tzav para un tzav, un mandamiento para un mandamiento) es que en contraposición a cada mandamiento de la Torá hay una instrucción («mandamiento») malvada que la psique recibe del «otro lado».

Una segunda explicación es que por cada uno de los mandamientos de Di-s, se debe establecer un límite con más mandamientos (restricciones) para resguardarlo, como está dicho: «haz un cerco para la Torá» y de manera análoga: «un cerco para la sabiduría es el silencio».

Una tercera explicación es que los mandamientos deben ser dados en cantidades medidas y pequeñas, tal como se alimenta a un niño pequeño, gota a gota. Estas tres explicaciones se comparan con jash-mal-mal y la elevación de las vestimentas del pensamiento por medio de las tres etapas delineadas arriba.

Primero, sometiendo (jash) la inclinación negativa que viene a contradecir el mandamiento positivo de la Torá, se purifica la vestimenta del pensamiento mismo, que es la primera etapa de esta elevación.

Luego, para que el pensamiento se eleve al lugar de las emociones, se requiere la restricción de las tendencias emocionales naturales, de tal manera que no dominen nuestras acciones. Por la misma razón, los sabios aspiraban a «crear una barrera restrictiva» para proteger el cumplimiento de los mandamientos. Esta segunda etapa involucra un proceso de havdaláh o «separación» que es la esencia de la primera etapa de mal.

Finalmente, cuando el pensamiento se eleva al intelecto puro y adquiere el daat elión, está listo para ser exteriorizado directamente mediante el cumplimiento de las mitzvot. Como tal, para que no «quiebre» la realidad, la cualidad iluminadora de daat elión debe insertarse gota a gota.

Esto también está correlacionado con el dictamen halágico que establece: «»las mitzvot no deben ir en manojos». Más bien, cada mitzvá debe ser realizada separadamente y con su intención particular. Ocuparse de la realidad y rectificarla con daat elión a través de las mitzvot corresponde a la tercera etapa correspondiente al segundo mal.

Adicionalmente, cada una de estas tres etapas puede ser interpretada como correspondiente a una de las tres frases en el versículo antes citado. «Tzav letzav» corresponde a la sumisión de la inclinación negativa; «kav lakav» corresponde a demarcar cada mitzvá con una línea (el significado de la palabra kav) y «zeeir sham, zeeir sham» que significa literalmente «un poco allí, un poco allí» corresponde al requerimiento de que las mitzvot sean realizadas individualmente, «gota a gota»).

Para alcanzar el nivel en el cual los pensamientos revisten el intelecto puro, uno debe unirse con «El ordenó y fueron creados», que como se mencionó, esta frase tiene el mismo valor numérico que jeshmal. A este nivel se recibe el poder de dar una orden y de ella crear en un estado de conciencia natural. Esto ocurre a través del secreto de la expresión tzav letzav, como se dijo.

Esta es la manera de elevar el pensamiento para actuar sobre la realidad, en cuyo punto el habla se eleva para vestir las emociones. En esta etapa se comprende el secreto de liba depuma galia, «el corazón se revela en la boca», que es un objetivo mesiánico, como enseña la cabalá que la razón de que el Mesías no haya llegado aún es porque estamos en un estado en el cual el corazón no se revela en la boca. Cuando esto sucede es un estado de rectificación completa llamado en cabalá «el secreto de la imagen rectificada».

 

Etapa del Servicio Método del servicio Etapa Completa Resultado del Servicio
Hamtakáh – Mal El secreto de las tres explicaciones de la expresión tzav letzav Bitul bimetziut Habilidad de actuar sobre la realidad a través del pensamiento
Havdaláh – Mal Devolver todo nuestro ser a Di-s Bitul haiesh Habilidad de transmitir pensamientos
Hajnaáh – Jash Relatar historias de tadikim; escuchar melodías jasídicas profundas Purificación del pensamiento Paz interior, confianza total en Di-s, habilidad de recibir pensamientos transmitidos

 

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