mié. Dic 11th, 2019

Monoteísmo Verdadero

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El Monoteísmo Auténtico

Los misioneros, en su intento por atraer a los judíos a aceptar sus falsas creencias, con gran frecuencia citan y tergiversan las fuentes y el pensamiento judíos tradicionales. Este artículo está dirigido a aquéllos que se oponen a las declaraciones de los misioneros. La intención es proporcionar una comprensión más profunda de las verdades judías que revelan la falta de profundidad existente en este engaño.

Manifestaciones del Di-s Unico

De acuerdo a la fe judía Di-s es absolutamente único. No existe ni dualidad ni pluralidad intrínseca en El en ninguna forma. La Cabalá (la mística judía) enseña que el comienzo del proceso creativo es la contracción de la luz infinita de Di-s (es decir, la revelación Divina de que Di-s es todo). Luego comienza una serie de etapas, la primera de las cuales es la proyección de un rayo de luz Divina (la Presencia revelada de Di-s) en el vacío aparente (es decir, un estado aparente de espacio «fuera» de Di-s), que resultó a partir de la contracción. Entonces, los mundos son creados en torno del rayo de luz. Esto es para el cosmos, lo que el alma es para el cuerpo. Por esta razón, nuestros sabios dicen que Di-s es para el mundo lo que el alma es para el cuerpo.

Después de la contracción, Di-s se revela a través de muchas manifestaciones. que son relevantes sólo a partir de la contracción inicial de la luz Divina. Desde la perspectiva Divina, las contracciones no se pueden tomar en forma literal. Di-s es, fue y siempre será Uno y Unico. La Unicidad absoluta de Di-s no se debe entender en un sentido cuantitativo (como algo «contable»), Di-s es «Uno, pero no en sentido numérico», El es el Absoluto que creó todos los «números» del uno hasta el infinito. El significado de la contracción es únicamente en relación con nuestra perspectiva.

Después de la contracción, cuando la creación recibe su propia perspectiva en la realidad, Di-s puede aparecer en el plano consciente de esa realidad a través de una manifestación dual, triple, cuádruple, etc. Una manifestación dual podría ser dos manifestaciones relacionadas, como la luz trascendente de Di-s frente a Su luz inmanente. El nombre más esencial de los nombres de Di-s es el Tetragramatón que tiene cuatro letras. Cada una de ellas representa una manifestación diferente de la presencia Divina en la realidad, Su poder en la creación y Su supervisión sobre la creación. De la misma manera, Di-s a veces se manifiesta como cinco, seis, siete y así sucesivamente. Con mucha frecuencia meditamos acerca de todas las apariencias y aspectos posibles desde los números uno hasta el trece. Incluso pueden haber más que estos. Cada una de las veintidos letras del alfabeto hebreo es una manifestación de Divinidad. Cuando se «rastrean» todas estas posibilidades hasta su misma fuente en la luz infinita de Di-s antes de la contracción, «retornan» a un estado de Unidad absoluta.

Como se explicará más adelante, la manifestación básica del tres en el judaísmo es Di-s, Torá e Israel. No existe nada esencialmente único que distinga el número tres de cualquier otro. Como se mencionó anteriormente, Di-s, el único absoluto, puede y de hecho aparece en cualquier número que El desee. Cada número representa un secreto diferente de la realidad que El crea, intentando en definitiva reflejar Su Unidad absoluta.

Conciencia Judía del Mundo de Atzilut

Di-s se manifiesta de diferentes maneras. Después de la contracción inicial, si las multimanifestaciones de Divinidad permanecen verdaderas e intactas, sin ningún obstáculo que separe entre esa manifestación y nuestra consciencia, se puede verdaderamente apreciar la Unidad de Di-s. El estado existente después de la contracción inicial, en la cual la cuantificación en general no obstaculiza la consciencia Divina, en la que la realidad percibe a Di-s como único absoluto, es el estado del ser del mundo de Atzilut, «Emanación».

La consciencia creada, inherente a los tres mundos más bajos: «Creación», «Formación» y «Acción» (aquellos mundos cuyo estado de consciencia ha descendido del mundo de Atzilut) tienden a separar, diferenciar y dividir, y, por lo tanto, a percibir la realidad como pluralista en la naturaleza. Este fenómeno se puede seguir degenerando hasta llegar a la idolatría.

Debido a que el origen del alma judía (incluso del nivel más bajo) deriva de la consciencia de Atzilut, ésta es capaz de percibir las multimanifestaciones del mundo que lo rodea y tener fe perfecta en la Unicidad absoluta de Di-s (a menos que elija conscientemente otra cosa). El alma no judía puede creer, «teóricamente» que Di-s es Uno; sin embargo, en el momento que retrata a Di-s manifiesto en la realidad como él la percibe, Di-s aparece frente a él en alguna forma de pluralidad (el número es irrelevante). Su mente crea una división en la unidad verdadera de Di-s, una división que tiende a degenerarse y que finalmente termina en idolatría, como se mencionó anteriormente.

Los Tres Judío
que son Uno

En el Zohar (el texto clásico de la Cabalá) y en otras fuentes del judaísmo, encontramos que existen tres (manifestaciones de Divinidad), que en esencia son Una: Di-s, Israel y la Torá. El Zohar señala: «Israel, la Torá y El Santo, bendito sea, son Uno». Como se explicó anteriormente, antes de la contracción, desde la perspectiva Divina (y del origen del alma judía) estos tres se revelan en forma manifiesta como Uno absoluto.

La Torá es la sabiduría y el espíritu de Di-s, de lo que está dicho: «Él y Su sabiduría son Uno». Israel es el hijo de Di-s (el hijo es la esencia manifiesta del Padre). Cuando en la Biblia se hace mención del «hijo» (de Di-s), ese hijo es «mi primogénito, Israel». Esto se refiere a todo el pueblo de Israel (cuya consciencia deriva del nivel Divino y espiritual de Atzilut, como ya fue explicado).

Más adelante, se nos enseña en el Zohar que la Torá cumple la función de conectar el nivel de la consciencia creada de Israel con Di-s. La Torá es, de este modo, un «intermediario» entre «dos» entes esenciales, el Padre y el hijo (como se explicó en Cabalá y en Jasidut: El hijo nace de una «gota» de la sabiduría del Padre); así vemos que el tres se «reduce» a dos (Di-s e Israel). De la misma manera, el tres se «expande» a cuatro (en correspondencia con las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, como ya fue mencionado). En relación a este último concepto, el nivel de Israel se divide en el tzadik (la figura recta mesiánica presente en cada generación) y el pueblo judío («la congregación de Israel») en general. Ellos se definen como el «hijo» y la «hija» de Di-s, respectivamente.

Ningún judío hubiera soñado jamás considerar al pueblo de Israel como una entidad en sí misma y rezarle, Di-s libre. Tal pensamiento ni siquiera entra en la consciencia judía. Lo mismo se aplica con respecto a la Torá. La Torá constituye el espíritu santo de Di-s. Pero ningún judío hubiera soñado en su vida considerar a la Torá como una entidad independiente. El alma judía, que deriva de Atzilut, nunca comete el error de unir una realidad independiente con una de las manifestaciones de Di-s.

Al Único que nosotros le rezamos es a Di-s. Éste es uno de los trece principios de fe, como fue explicado por Maimónides. Así es como se reveló Di-s antes de la contracción inicial. La consciencia judía siempre tiene la esencia de Di-s en lo más profundo de la fe que se encuentra en su corazón, como ésta se reveló antes de la contracción inicial.

No hay forma (excepto la conversión al judaísmo, en el caso que el nacido no judío se sienta auténticamente incentivado a ello) que la consciencia de un no judío pueda alcanzar el nivel de pre-contracción. La consciencia del no judío deriva de uno de los tres niveles inferiores de Briá («Creación»), Ietzirá («Formación») y Asiá («Acción»), que perciben la pluralidad como pluralidad. Desde esta perspectiva, el «Padre», el «hijo», y el «espíritu» aparecen como tres entidades separadas. Esta afirmación, desde la perspectiva de la consciencia no judía, que estas entidades son esencialmente una, es inconsistente. La consciencia no judía no puede unificar verdaderamente a los tres y entender que su esencia es una. Perciben a cada uno de los tres como si tuviera una «personalidad» propia tan fuerte que pudieran existir en forma independiente. Esto es idolatría.

La tentativa del no judío de parodiar este secreto fundamental de tres que es uno, destruye completamente la autenticidad de la paradoja del concepto. Cuando la consciencia no proviene de Atzilut, el «hijo» se separa del Padre, y el «espíritu santo» también se separa como personalidad independiente y el alma no judía cae en idolatría. Esto está prohibido tanto para el no judío como para el judío. La prohibición de idolatría es la más importante de los siete preceptos de Noé.

La Conciencia de Atzilut Aprecia la Paradoja de Proverbios

Está escrito en Proverbios 8:22-31: «Di-s me hizo su poseción en el comienzo de Su camino… Cuando EL preparó los cielos, yo estaba allí… Cuando El estableció los cimiementos de la tierra… Entonces estaba junto a El… y mi deleite (era) con los hijos del hombre».

En estos versículos el sujeto (el «relator») es La Torá. Como se explicó arriba, en relación con la manifestación de cierto número de entidades a continuación de la contracción inicial de la luz infinita de Di-s, tenemos que tener en mente que antes de la contracción esas manifestaciones eran absolutamente una. Luego de dicha contracción queda la paradoja de la Torá diciendo «Yo estaba junto a Di-s» o «Yo fui el instrumento de Di-s en la Creación». También existía absolutamente unificada con Di-s la raíz absoluta y definitiva de las almas de Israel, el hijo de Di-s. Esta es una paradoja tal que no puede ser apreciada por una conciencia que no sea de Atzilut.

El Espíritu de Di-s en los Versículos de Isaias

Vamos a estudiar ahora un versículo de Isaias que a menudo es es mal interpretado para crear una representación incorrecta en relación a la absoluta Unidad de Di-s.

Su significado es claro cuando el texto es estudiado con su traducción tradicional al arameo, Targum Ionatán, y los comentarios tradicionales de Rashi, Ibn Ezra y Radac.

Leemos en Isaias 48:12-16:

(12) EscúchaMe, Oh Iacob, e Israel a quien Yo he llamado. Yo soy El, Yo soy el Primero, y también Yo soy el Ultimo.

(13) También Mi mano ha extendido los basamentos de la tierra, y Mi mano derecha ha extendido los cielos. Cuando los llamo, ellos se paran juntos.

(14) Todos ustedes: júntenese en asamblea y oigan, ¿cuál de entre ellos ha declarado estas cosas? Aquel a quien ama el Señor, el hará Su deleite en Babilonia, y su brazo estará en el Kasdim.

(15) Yo, Yo he hablado, por cierto Yo lo he llamado. Yo lo traje y él tendrá éxito en su camino.

(16) Acérquense a Mi, escuchen esto: Desde el comienzo Yo no he hablado en secreto. Desde el tiempo que fue, allí He estado. Y ahora el Señor Di-s y su espíritu me han enviado. Los versos anteriores forman una porción integral en el texto, pero en el texto Masorético de la Biblia aparecen como una unidad separada (parashá).

A diferencia de su falsa interpretación, no hay aquí una aparición de tres entidades diferentes, como veremos del análisis de estos versículos.

Debemos notar primeramente que la división gramatical de casi todos los versículos de la Biblia es en dos oraciones distintas, y este fenómeno es señalado por la etnajtá, la más fuerte de los signos melódicos de la lectura de la Torá.

Leemos en la segunda oración del último versículo: «Y ahora Di-s, el Señor me ha enviado a mi y a Su espíritu». El Targum y Rashi explican que esta oración finales un cambio de sujeto. Hasta este punto, la última palabra de la frase anterior dice: «Allí Yo estoy», concluyendo las palabras de Di-s que forman toda la porción hasta aquí, pero la sentencia final presenta las palabras del profeta. Obviamente el profeta no es identificado como Di-s, sino que al igual que cada alma judía es un hijo de Di-s. Esta es la diferencia principal entre el judaísmo y cualquier otro concepto de religión.

Esta oración dice literalmente: «Y ahora, el Señor Di-s y Su espíritu me ha enviado». Explica el Radac que el profeta oye a veces una voz directa dicha por Di-s, y a veces puede experimentar la visión de un ángel enviado para hablarle. De acuerdo con esto, «Su espíritu» significa el ángel enviado para hablarle, por lo que el significado de estas palabras es entonces: «Di-s me ha enviado, junto con el ángel que vi en mi profecía, que fue enviado por Di-s, para hablarme y enviarme».

Otra interpretación de las palabras «Su espíritu» es «el espíritu dentro mío». Relata el profeta que se volvió inspirado, según la explicación de rav Saadia Gaón. La vav de la palabra v’rujó («y Su espíritu») se traduce como «con Su espíritu», por lo que el significado de acuerdo con esta lectura es: «Di-s ha despertado Su espíritu en mi y con el poder de ese espíritu me envió a profetizar al pueblo. Es obvio que no hay tres divinidades diferentes, Di-s lo prohiba, expresándose en estos versos.

Las Siete Manifestaciones del «Yo»

En el primer versículo de esta porción, la palabra «Yo» (ani), está repetida tres veces. «Yo soy El, Yo soy el primero e incluso Yo soy el último». El hecho de que se repita tres veces significa: «Yo soy uno y el mismo».

El vers. 15 empieza con la palabra «Yo» repetida dos veces. Seguramente que si meditamos acerca de esto en profundidad, la duplicación «Yo, Yo» denota dos manifestaciones complementarias del mismo «Yo», como si la misma persona estuviera hablando desde dos puntos fuertes. Si el primer versículo dice: «Yo soy El, Yo soy el primero y Yo soy el último», significa que «Yo aparezco como el primero, y Yo aparezco como el último, y Yo soy El». Por simple sentido común, no hay forma de mal interpretar esto.

Ideas Místicas

De acuerdo con el misticismo judío, hay un número de bellos y significativos secretos en estos pasajes de Isaias.

Primeramente, como sabemos, el número siete es el más significativo en la Torá. El valor numérico de la palabra «Yo» (ani) es 7 en guematria reducida (alef = 1, más nun = 5, más iud = 1).

Esta palabra se repite siete veces en toda la porción, tres en el primer versículo, una en el segundo, ninguna en el tercero, dos en el comienzo del cuarto y dos en la conclusión de la primer frase del quinto versículo, «Allí Yo soy». En cabalá, la palabra «allí» es siempre un símbolo de maljut, reino, que es el séptimo y último nivel de los siete atributos del corazón. El séptimo nivel es explícitamente «Allí Yo soy».

Así, el versículo se transforma en las palabras del profeta que habla, y de aquí podemos comprender que Di-s tiene siete manifestaciones o «Yo», y no sólo tres.

Los Siete Ojos
y los Siete «Yo»

En segundo lugar, en hebreo «ojo» se dice ain. La letra ain siempre alude a la letra alef incluida en ella (debido tanto a la similitud fonética de ambas letras como a su razón numérica 1:70). La esencia interna del ojo es ain (nada) (con la letra alef reemplazando a la ain), la «nada» Divina que es una permutación de la palabra ani, «yo». Así como en inglés la palabra «yo» (I) y ojo (eye) suenan igual, en hebreo hay una muy cercana relación entre las palabras ani, «yo» y ain «ojo». Encontramos en la Biblia que Di-s tiene siete ojos (Zacarías 4:10), pero obviamente no debe esto ser tomado en forma literal, sino que claramente contiene un secreto.

En Su Providencia, Di-s domina y juzga a la creación desde siete perspectivas (correspondiente a los siete atributos del corazón). Así como tiene siete «ojos», así El se revela en esta sección de Isaias con siete «yo», y al meditar sobre ella, nos volvemos más involucrados con el secreto del número siete que con el tres.

Valores Posicionales Revelan más Sietes

Finalmente, «yo» aparece en el primer versículo como la sexta, octava y decimoprimera palabra desde el comienzo, en el segundo es la novena palabra, en el cuarto aparece como la primera y la segunda y en el último está en el decimosegundo lugar. Si sumamos todas estas posiciones juntas, da un total de 25 (52) en el primer versículo, y 24 (uno menos que 25) en el resto. 25 es también el valor de la palabra ani en numeración posicional: alef, la primer letra es 1, nun, la decimocuarta letra es 14, y iud, la décima letra es 10). Si sumamos 24 a 25 encontramos que el total de las siete posiciones en que aparece la palabra «yo» equivale a 49, que es 72 . Esto enfatiza el secreto del número 7, en las palabras de nuestros sabios «todos los séptimos son queridos».

Si contamos los valores posicionales desde el final de cada versículo, suman 39, que es 3 veces 13, Estos dos números aparecen generalmente juntos en la Torá, 3 veces 13 equivale al valor numérico de Havaiá ejad, «Di-s es Uno».

Havaiá (26) es dos veces ejad (13). Esta última palabra significa «uno», o sea que el nombre esencial de Di-s es 2 veces «uno». Hay intrínsecamente dos manifestaciones complementarias de Unicidad en el Nombre de Di-s. Havaiá ejad, «Di-s es uno» equivale a tres veces «uno» (ejad).

Observamos entonces, que el valor de tres unos, ejad ejad ejad, es el valor exacto de los números posicionales de los siete diferentes ani en esta porción.

Otro fenómeno muy significativo, es que en toda esta porción de 5 versículos hay exactamente 64 palabras, que es igual a 82. También, el nombre de Di-s Havaiá está citado explícitamente tres veces, el pronombre «Yo» (Di-s) lo está 7 veces. Si quitamos los tres nombres de Di-s a las 64 palabras que tiene toda esta porción, nos quedan 61 palabras, que es el valor numérico de la palabra aní, «yo», por lo que vemos así que toda esta porción es una alusión a la frase Aní Havaiá, «Yo soy Di-s».

La primera aparición del Nombre de Di-s en estos versículos es la séptima palabra desde el final del versículo; las otras dos apariciones son la tercera y cuarta palabra, respectivamente, desde el final del versículo, siendo que tres más cuatro también equivale a siete. Nuevamente, siete es aquí insinuado doblemente en los valores posicionales del Nombre de Di-s.

Todos estos secretos están amalgamados juntos; en nuestra conciencia, donde la Torá tiene miles de palabras y signos, cada uno de ellos es una manifestación de Divinidad y Unidad. Todo se fusiona dentro de una perfección en la que Di-s es Uno.

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Judíos y No Judíos

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  • 13th of Kislev, 5780 diciembre 11, 2019

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