dom. Sep 22nd, 2019

Tres Niveles de Conciencia

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

Cabala y Ciencia
Ciencias Naturales – Sefirá de Bináh

Astronomía y Cabalá
Geocentrismo o Heliocentrismo

1  2  3  4  5  6  7  8  9  10  11


Dado que todo depende de la manera en que los tzadikim sirven a Dios, podemos aumentar nuestro entendimiento utilizando esta idea como parábola. Si uno percibe el mundo como si Dios estuviera girando alrededor suyo, por decirlo así, esto es idolatrarse a si mismo, como si nuestro ego hubiera inventado a Di-s.

El alma animal, presente en judíos y no judíos, es la conciencia egocéntrica e inferior del hombre que llamamos mudaut atzmit, conciencia de si mismo, el pensamiento de que yo soy el centro y todo lo demás gira a mi alrededor, viendo todo como un reflejo de mi propia imagen «imaginaria». Debemos salir de esa perspectiva, llevando a nuestro ego a un estado de total sumisión y darnos cuenta de que no somos mas que meros sirvientes orbitando alrededor de nuestro Maestro, atentos a cada uno de Sus deseos, considerando nuestras necesidades totalmente insignificantes.

Una de las misiones de nuestra existencia sobre «el planeta de seres concientes» es trascender esa perspectiva de experimentar el sol moviéndose alrededor de la Tierra o de Dios existiendo para servir a nuestras necesidades, para alcanzar un estado de mudaut Elokit, «conciencia Divina», en la cual estamos constantemente concientes de la presencia del Creador, creando un nuevo universo ex-nihilo. Esta etapa es un proceso continuo de separación mediante el cual llegamos a la conclusión de que en realidad somos nada y que Dios, el verdadero Algo, está recreando la ilusión de nuestra existencia a cada momento.

Un verdadero tzadik alcanza el estado de dulcificación; la tercera etapa en la cual Dios le concede un cierto grado de poder sobre Dios Mismo. En el Talmud se explica que un verdadero sirviente de Dios tiene el poder de anular los propios decretos de Dios y que también tiene el poder de dictaminar un decreto y que Dios lo cumpla. El placer más grande de Dios es cuando sus hijos lo vencen en su propio juego, como si fuera, y El ríe y dice: «Mis hijos me han ganado!» Pero sólo un verdadero hijo de Dios, un verdadero tzadik puede alcanzar este nivel.

Después de haber alcanzado el nivel en el cual Dios es algo obvio, bipshitut, y él es una novedad, behitjadshut, cuestionándose constantemente su propia existencia, entonces al tzadik se le brinda milagrosamente el poder de triunfar sobre Dios. Este estado final es llamado mudaut tivit, «conciencia natural», que es un estado donde se vive la Divinidad, viviendo como una parte de Dios, permitiéndole a esa parte del alma -que es una verdadera parte de Dios- dirigir nuestras vidas, como lo declara el versículo: «He dicho que ustedes son Dios, y todos ustedes son hijos del Supremo». En esta etapa somos capaces de controlar los decretos de Dios o de decretar nosotros mismos, de una manera natural.

 


Anterior          Siguiente
Universidad de la Torá

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

Esta semana: Parashá Ki Tavó

  • 22nd of Elul, 5779 septiembre 22, 2019

Artículos de Elul

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

Únete a otros 104 suscriptores

UNETE A NUESTRA LISTA DE EMAIL

Suscripción

Recibe diariamente videos y meditaciones en tu celular

(envía un mensaje con tu número celular, nombre y país, y te agregaremos a nuestros grupos)
WhatsApp al +972 5239 13770
Telegram en https://t.me/galeinai

A difundir los manantiales del Jasidut

A %d blogueros les gusta esto: